En 2020 necesitaba generar ingresos y se me ocurrió hacer alfajores y salir a venderlos en la playa. Me fue tan bien que lo repetí cada verano.
Después quise seguir cuando empecé la universidad. Ya no era solo un ingreso de verano — era algo que la gente pedía, que se corría de boca en boca, que me permitía trabajar desde mi casa en mis propios horarios.
Hoy ya no salgo a vender. Recibo pedidos, los hago desde casa y manejo mis tiempos. Y quiero que tú puedas hacer lo mismo.